Liofilizar en casa: conserva tus alimentos por más tiempo

¿Te gustaría conservar tus alimentos frescos por más tiempo? La liofilización es una técnica que te permite hacerlo, y lo mejor de todo es que ahora puedes hacerlo en casa. En este post te contaremos todo lo que necesitas saber sobre la liofilización casera y cómo puedes aprovecharla para disfrutar de tus alimentos favoritos durante mucho más tiempo.

¿Cómo hacer liofilización en casa?

Liofilizar alimentos en casa no es una tarea sencilla, ya que requiere de equipos especializados y un conocimiento detallado del proceso. La liofilización es un método de deshidratación que implica congelar los alimentos y luego eliminar el agua por sublimación, es decir, pasar directamente del estado sólido al gaseoso sin pasar por el estado líquido.

Para liofilizar alimentos en casa, se necesitaría una liofilizadora doméstica, la cual es una máquina costosa y difícil de conseguir. Estas máquinas están diseñadas para mantener una temperatura muy baja y aplicar un vacío, lo que permite que el agua se evapore sin dañar las propiedades nutricionales y organolépticas de los alimentos.

¿Qué se necesita para liofilizar?

¿Qué se necesita para liofilizar?

La liofilización es un proceso que se utiliza para deshidratar y conservar muestras biológicas, alimentos y otros productos sensibles al calor. Para llevar a cabo la liofilización, se necesita cierto equipo especializado. En primer lugar, es necesario contar con un liofilizador, que es una máquina que combina el frío extremo y el vacío para eliminar el agua de la muestra sin dañarla. El liofilizador debe tener un colector que esté entre 15 y 20 grados más frío que el punto de congelación de la muestra, para atrapar el vapor de agua que se libera durante el proceso.

Además del liofilizador, también es necesario contar con una bomba al vacío. Esta bomba se encarga de crear el vacío en el interior del liofilizador, lo que permite que el agua se sublima (pase directamente del estado sólido al gaseoso) sin pasar por el estado líquido. La bomba al vacío debe tener la capacidad de alcanzar un mínimo de 0,020 mBar para asegurar una deshidratación adecuada de la muestra.

¿Qué alimentos no se deben liofilizar y por qué?

¿Qué alimentos no se deben liofilizar y por qué?

La liofilización es un proceso de deshidratación que permite conservar los alimentos manteniendo gran parte de sus propiedades nutricionales y organolépticas. Sin embargo, no todos los alimentos son adecuados para ser liofilizados debido a su composición y características específicas.

Entre los alimentos que se pueden liofilizar se encuentran ciertas frutas como fresas, plátanos y arándanos, que se utilizan en cereales y snacks. Estas frutas mantienen el 98% de sus propiedades naturales, como el sabor, el color y los nutrientes, gracias a la liofilización. También se liofilizan sopas instantáneas, hierbas y especias, ya que este proceso permite conservar su aroma y sabor de manera óptima. Además, el café es otro alimento que se puede liofilizar, ya que se obtiene un producto soluble de alta calidad y con un sabor intenso.

Por otro lado, existen alimentos que no son buenos candidatos para la liofilización debido a su alto contenido en agua. Por ejemplo, la sandía y la lechuga tienen un contenido en agua demasiado alto, lo que dificulta su deshidratación mediante liofilización. Estos alimentos tienden a perder su textura y sabor durante el proceso de liofilización, por lo que no se recomienda su uso en este método de conservación.

¿Cómo se hace el proceso de liofilización?

¿Cómo se hace el proceso de liofilización?

El proceso de liofilización, también conocido como deshidratación por congelación, se utiliza para preservar alimentos y productos farmacéuticos al eliminar el agua de ellos sin dañar sus estructuras. El proceso consta de varias etapas. En primer lugar, el producto se congela a una temperatura muy baja, generalmente alrededor de -40ºC. Esto se hace para solidificar el agua presente en el producto y evitar que se forme hielo durante el proceso de liofilización.

A continuación, se reduce la presión en la cámara de liofilización para crear un vacío cercano a los 0.01 mbar. Esta baja presión facilita la sublimación, que es el proceso en el que el agua pasa directamente de la fase sólida a la fase gaseosa sin pasar por la fase líquida. En este punto, el agua congelada en el producto se convierte en vapor y se separa del producto.

Finalmente, el producto se calienta suavemente para eliminar cualquier residuo de agua que pueda haber quedado. Este proceso se llama desorción y se realiza bajo condiciones de vacío para asegurar que el agua se evapore por completo sin afectar la calidad del producto. Una vez que se ha completado el proceso de liofilización, el producto resultante es estable a temperatura ambiente y tiene una vida útil prolongada.