«La tecnología del futuro» es una frase demasiado utilizada. Sin embargo, describe bastante bien muchos aspectos de la vida cotidiana moderna. Desde la perspectiva de los años 80 y 90, el desarrollo tecnológico alcanzó un alcance increíble de conectividad internacional e interpersonal que ni siquiera se había soñado. Sus beneficios no sólo los disfrutan los grupos más influyentes del mundo, sino también el común de la gente, sobre todo en lo que se refiere a la tecnología vestible. Pero para entenderlo mejor, es necesario bucear un poco en la filosofía de IoT: el Internet de las cosas.

  • ¿Qué es el Internet de las Cosas?
  • ¿Qué tiene que ver la wearabilidad con el IoT?
  • Los dispositivos wearables más populares del mercado
  • Ropa inteligente. ¿Las necesita?

¿Qué es el Internet de las cosas?

El término IoT se acuñó en los años 90. Su definición ha cambiado un poco a lo largo de los años, pero el consenso la define como una «red de objetos físicos», que pueden conectarse e intercambiar datos a través de Internet. ¿Suena sencillo? En teoría, lo es. Pero en realidad, cambia fundamentalmente la forma en que las personas interactúan con algunos objetos cotidianos.

Un reloj de pulsera puede ahora medir la presión arterial y enviar datos médicos a un smartphone. Una lámpara de techo puede servir de pasarela Bluetooth para termómetros inteligentes (que también pueden medir la humedad). Una aplicación para Android o iOS sabe ahora sobre la calidad de tu sueño mucho más que tú (a través de un smartwatch o una banda inteligente). Y envía notificaciones al respecto. Esto es el Internet de las cosas en estado puro.

¿Qué tiene que ver la wearabilidad con el IoT?

Los dispositivos electrónicos vestibles pueden describirse como una rama de la IO. Se desarrollan sobre todo a partir de objetos cotidianos como relojes, pulseras, ropa (zapatos, camisas, cinturones), joyas (anillos inteligentes) u otras cosas como complementos para llaveros. Numerosas empresas han hecho avances en la popularización de esta tecnología (como Apple, Samsung y Huawei con los smartwatches o bandas inteligentes). La tecnología wearable pretende ampliar la funcionalidad de los objetos en los que se basan. Cuanto mayor sea esta expansión, más interconectado estará un objeto concreto.

La industria de la confección (en el caso de la wearabilidad) tiene todavía mucho margen para desarrollar nuevas ideas. No hay grandes empresas internacionales que hayan monopolizado este nicho: los productos más interesantes de esta categoría suelen proceder de empresas independientes y muy innovadoras. Esto permite una competencia libre y desenfrenada con un flujo constante de nuevas funciones, diseños y aplicaciones para smartphones dedicados.

Los dispositivos wearables más populares del mercado

Parece que el wearable de mayor éxito es el smartwatch. El reloj tradicional como concepto y artículo (junto con el propósito al que sirve) está profundamente arraigado en muchas culturas, lo que hace que un smartwatch sea un objeto bastante fácil de comercializar y vender. Probablemente la mayoría de las personas del mundo de cualquier edad han tenido un reloj en algún momento; esto no puede decirse ni siquiera de los videojuegos, los ordenadores de sobremesa o los portátiles.

Pero hay otro tipo de objetos cotidianos que son susceptibles de ser ampliados: la ropa. La miniaturización de los chips y los circuitos integrados ha hecho posible incrustar la funcionalidad «inteligente» básicamente en cualquier objeto. El siguiente paso en este camino innovador es probablemente un tatuaje inteligente, un complicado conjunto de chips ultrafinos que se pegarán directamente sobre la piel.

Ropa inteligente. ¿Las necesita?

La respuesta es ambigua: depende. Si eres un corredor apasionado, podrías comprarte un par de botas elegantes que rastreen tu GPS y calculen la distancia recorrida. Pero al mismo tiempo, este conjunto de funciones puede ser fácilmente proporcionado por un smartwatch. Pero en el caso de la monitorización del corazón, la ropa podría tener una ventaja significativa sobre los smartwatches porque los sensores de frecuencia cardíaca en ellos se colocan más cerca de tu pecho, proporcionando mediciones más precisas.

Pero hay una característica exclusiva de un solo wearable: se trata de la calefacción corporal, proporcionada por las chaquetas calefactadas inteligentes de fabricantes como Jay23. Estas prendas, diseñadas teniendo en cuenta la estética de los juegos, pueden proporcionar un calor ininterrumpido en el tejido, alimentado por baterías recargables y controlado mediante Bluetooth con una aplicación específica para smartphones.

Es uno de los últimos inventos de la tecnología vestible que merece la pena conocer. Las sudaderas con capucha y las chaquetas inteligentes de Jay23 (de la serie Pro) se adaptan perfectamente a otros wearables y son complementos estupendos y prácticos para los inviernos gélidos, los viajes largos en bicicleta o los desplazamientos.