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Descubren en Alabama las mayores figuras rupestres de Estados Unidos

by Ronny
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Esta talla en el techo de la cueva mide 1,80 metros y parece mostrar una figura humana con atuendos de los nativos americanos. Data de hace unos 1.000 años; no se ha visto nada parecido antes, y los arqueólogos sugieren que podría representar un espíritu de los muertos.

Hace precisamente 1.000 años, unos artistas que trabajaban a la luz de juncos encendidos tallaron figuras en el techo de una cueva en lo que hoy es Alabama, agazapados en el ajustado espacio que había debajo.

A lo largo de el milenio siguiente, las tallas se volvieron invisibles a fácil vista, dado que han quedado cubiertas por el barro que se acumuló de manera natural en las paredes de la cueva.

En este momento, esas tallas fueron reveladas por la foto avanzada como el más grande grupo de tallas nunca encontrado dentro de una cueva en América del Norte, algunas de ellas representando figuras de 7 pies de extenso.

Numerosas de las tallas parecen exhibir a personas con vestuarios de los originarios americanos, como tocados, y portando lo que parecen ser sonajeros. Los estudiosos creen que podrían representar espíritus de los muertos
«O bien son personas vestidas de gala para parecer espíritus, o bien son espíritus«, ha dicho el arqueólogo Jan Simek, instructor de antropología de la Universidad de Tennessee en Knoxville.

Y si eran personas vestidas de espíritus, en el transcurso de un tiempo se les tuvo en cuenta los propios espíritus.

«El término que nos atrae usar es que «materializaban» a esos espíritus por medio de los trajes que llevaban», ha dicho.

Simek es el creador primordial de un trabajo de exploración sobre las tallas anunciado el martes en la revista Antiquity. En él se describen cinco de las figuras más importantes encontradas en el techo de la cueva por medio de un estudio fotográfico que inicialmente pretendía registrar las tallas de la cueva suponiendo que se dañaran o fueran invisibles.

4 de las figuras parecen ser personas ataviadas con galones, en tanto que la quinta es una serpiente enroscada, probablemente una serpiente de cascabel de diamante.

La cueva, ubicada en la campiña del norte de Alabama (los estudiosos mantienen en misterio su localidad precisa), es el yacimiento de arte prehistórico prehistórico más rico de Norteamérica, según Simek.

Se encuentra dentro de las cientos de cuevas de la parte sur de la meseta de los Apalaches, una colosal zona de «karst» -caliza muy erosionada- que va desde el sur de Pensilvania hasta Alabama.

Popular por la ciencia sólo como la «19ª cueva sin nombre«, se prolonga numerosos kilómetros bajo la área. Centenares de figuras talladas están incisas en el techo de la «región oscura«, llena de estalactitas y estalagmitas, más allá de la luz de la entrada.

El conjunto cree que las tallas fueron llevadas a cabo hace unos 1.000 años por personas que vivieron a lo largo de la etapa tardía de la civilización nativa de américa en la zona.

Simek dijo: «Que las tallas de la cueva eran diferentes a las que estaban en la área de la zona, que solían representar otros temas en diferentes estilos, comunmente con pintura roja».

«Las cuevas se consideraban en muchas tradiciones nativas americanas como entradas a un mundo subterráneo, y el estilo distintivo del arte prehistórico aparentaba reflejar esto», ha dicho.

«Aunque la entrada a la cueva es grande, la distancia entre el suelo y el techo se disminuye de manera rápida a un metro o 1,5 m en la región oscura, y habría sido semejante cuando se han realizado las tallas», ha dicho.
Esto supone que los artistas originarios americanos no lograron ver la integridad de las figuras mientras las tallaban.

«Los artistas seguramente quemaron grupos de juncos para proporcionarles luz, y en este momento están antiguos depósitos de juncos en toda la cueva», ha dicho.

Uno de los investigadores, el fotógrafo Stephen Álvarez, con el equipo de escaneo en la cueva de Alabama donde se encontraron las tallas de los nativos americanos. Las tallas más grandes son ahora casi invisibles; fueron descubiertas en un detallado modelo fotográfico tridimensional del techo de la cueva.

Las tallas se cortaron en la chapa de barro

Las tallas se cortaron en la chapa de barro del techo de la cueva, probablemente con una utilidad de piedra, y el desarrollo de acumulación de capas de barro en la área ha continuado desde que se hicieron.


Muchos de los grabados son en este momento invisibles, y Simek y sus colegas sólo los descubrieron tras hacer modelos fotográficos precisos de parte del techo de la cueva, una técnica popular como fotogrametría, que combina fotos digitales con modelos informáticos de un espacio tridimensional.

Un coautor del estudio, el fotógrafo Stephen Álvarez, habitante en Tennessee, fundó el Archivo de Arte Obsoleto en 2017, y las tallas de la «19ª cueva sin nombre» de Alabama ayudaron a inspirar el emprendimiento.

«La cueva fue descubierta en los 90s por el espeleólogo con origen en Atlanta Alan Cressler, otro coautor del nuevo trabajo», ha dicho Álvarez.

Tras conocer la cueva con Simek numerosos años luego, Álvarez vio que podían documentar mejor sus tallas con fotogrametría. Cuando lo probó, «no sólo vimos los grabados, sino que había cientos, si no miles, bastante más de los que habíamos planeado», ha dicho.

El nuevo estudio comprende bastante más de 14.000 fotos, aunque sólo cubre una parte reducida del techo, ha dicho. «Es posible que estén muchas más«.

La tradición de los originarios americanos de tallar en cuevas en el sureste de EE.UU. es diferente en relación a estilo y técnica de la tradición más popular de arte prehistórico en el suroeste, donde las pinturas y tallas se hacen comunmente en las caras de los acantilados y en los salientes de las rocas expuestas.

Pero la fotogrametría además está teniendo un enorme encontronazo ahí, ha dicho Radek Palonka, instructor de arqueología de la Universidad Jagiellonian de Polonia que ha estudiado el arte prehistórico de los originarios americanos en la zona de Mesa Verde a lo largo de numerosos años.

«La fotogrametría pertence a los superiores procedimientos para documentar y revelar nuevos datos, más que nada en la situacion de las imágenes de arte prehistórico que comunmente solamente son visibles o no lo son a fácil vista», ha dicho en un mail.

Palonka además resaltó la consideración del último estudio para documentar la tradición de las tallas rupestres.

«Este estudio en especial, además de exhibir el potencial del uso de técnicas de fotografías destacadas para el registro arqueológico y para asegurar el bien común, además puede arrojar algo de luz sobre las prácticas religiosas de los bosques orientales», ha dicho.

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