Nada te saca del juego más rápido que un mando de Xbox One que no se enciende. Aunque es bastante resistente, puede estropearse por varias razones. Normalmente puedes saber que no funciona cuando el botón de Xbox no se ilumina. Cuando un mando funciona normalmente, al pulsar el botón de Xbox hace que parpadee y luego se quede encendido.

Algunos problemas que impiden que un mando de Xbox One se encienda pueden requerir reparaciones profesionales o que tengas que comprar un mando de repuesto. Sin embargo, hay varias cosas que puedes probar primero para resolver el problema. Detallamos estos pasos de solución de problemas a continuación.

Razones comunes por las que un mando de Xbox One no se enciende

La mayoría de los problemas que impiden que un mando de Xbox One se encienda están relacionados con las baterías o los contactos de la batería, el kit de carga y reproducción, problemas de firmware o fallos internos de hardware. Algunos de ellos se pueden arreglar en casa, y otros no.

Xbox One no se enciende

Xbox One no se enciende

Aquí están los problemas más comunes que pueden impedir que un mando de Xbox One se encienda:

  • Baterías: La razón más común por la que un mando de Xbox One no se enciende tiene que ver con las pilas. Si las pilas están gastadas o necesitan una carga, no se encenderá. Tampoco se encenderá si las pilas están mal instaladas.
  • Contactos de las pilas: El mando no se encenderá si los contactos de las pilas están desgastados o demasiado doblados. Tampoco se encenderá si las pilas no hacen un contacto firme por cualquier otro motivo.
  • Problemas con el cable de carga: Si utilizas un kit de carga y reproducción para cargar el mando, es posible que el cable esté estropeado. Estos cables fallan internamente, por lo que no necesariamente se puede saber que está mal sólo con mirarlo.
  • Problemas de firmware: Un controlador puede no volver a encenderse cuando se interrumpe la actualización del firmware del controlador.
  • Fallos internos: A veces, hay algo roto físicamente en el interior del mando que impide que se encienda.

Si el mando se enciende pero no se conecta, consulta Qué hacer cuando el mando de Xbox One no se conecta para obtener información más detallada sobre la solución de ese problema específico.

Cómo arreglar un mando de Xbox One que no se enciende

Aquí tienes algunos consejos y soluciones para una serie de problemas con el mando de Xbox One:

  1. Comprueba las pilas. Retira el compartimento de las pilas en la parte trasera del mando. Retira cada pila y comprueba que está insertada en la dirección correcta. Si se instaló de forma incorrecta, vuelve a colocarla en la dirección correcta. Si ambas pilas están instaladas correctamente, instale un par de pilas nuevas.

    No saque las pilas de otro aparato. Para estar seguro de que el problema no son las pilas, utilice un par nuevo recién sacado del paquete, o un par recién cargado.

  2. Compruebe los contactos de las pilas. En lugar de utilizar resortes como algunos dispositivos electrónicos, el mando de la Xbox One utiliza lengüetas metálicas que se doblan ligeramente cuando se instalan las pilas. Estas lengüetas pueden doblarse permanentemente si se aplica demasiada fuerza, y pueden atascarse o debilitarse con el tiempo. Retira la tapa de las pilas y las baterías, y examina los contactos en el lado derecho del compartimento. Los contactos deben extenderse en ángulo. Si alguno de ellos está doblado, utiliza un pequeño destornillador u otra herramienta de palanca para doblarlo de nuevo con cuidado.

    No intentes hacer palanca en los contactos con las pilas instaladas. No apliques una fuerza excesiva. Si no te sientes cómodo con esto, pide ayuda a alguien que tenga más experiencia en este tipo de trabajo.

  3. Prueba el kit de carga y reproducción de la Xbox One. El cable podría estar desgastado o roto. Asegúrate de que está bien conectado en ambos extremos. Si ese no es el problema, desconéctalo de la Xbox One y conéctalo en un puerto USB diferente de la consola. Si el mando sigue sin encenderse, desconecta el cable Play & Charge y prueba con otro cable micro USB.
  4. Actualiza el firmware. Los mandos de la Xbox One dependen del firmware para funcionar correctamente. Si se corrompe, o se interrumpe una actualización al apagar la consola, el mando no se encenderá.
  5. Conecta el mando por USB. Cuando todo lo demás falle, conecta el mando de la Xbox One a la consola directamente con un cable USB. En algunos casos, un mando inalámbrico que no se enciende con las pilas instaladas, o con un kit de carga y reproducción, funcionará cuando se conecte con un cable USB. Si tu mando funciona cuando está enchufado, considera la posibilidad de comprar un cable largo de USB a micro USB y utilizar el mando en modo cableado. Si esta solución no funciona, es posible que el mando tenga un fallo interno y requiera una reparación profesional.
  6. Póngase en contacto con Microsoft para obtener asistencia al cliente. Si ninguna de las soluciones anteriores funciona, puede ser el momento de buscar asistencia al cliente. Si su mando está en garantía, probablemente pueda obtener un reemplazo.