¿Tienes un problema en el trabajo? Afronta el problema.

Si eso suena un poco descarado, considere el contexto. Lo más importante es tener en cuenta que todo el mundo tiene problemas, ya sea en el trabajo, en casa o en cualquier otro lugar.

Sin embargo, algunas personas tienen un comportamiento más profesional a la hora de enfrentarse a los problemas y no dejar que éstos se interpongan entre ellos y sus relaciones.

Cómo manejar las emociones para maximizar la productividad

Todo el mundo se enfada por cosas de vez en cuando, se le saltan las lágrimas por esto o aquello. Está bien tener problemas. No pasa nada por emocionarse con las cosas. Lo que no siempre está bien son ciertas formas de reaccionar ante las emociones que perturban la vida cotidiana.

Si te enfadas, la cuestión es que querrás hacer algo al respecto. Si no te ocupas de las emociones, al final tendrán una forma de ocuparse de ti.

1. Sé optimista

Para empezar, Wealthy Gorilla publicó un artículo sobre cómo tener una actitud optimista la semana pasada. Sólo hace falta un poco de práctica para dejar una actitud pesimista en la puerta y llevar al trabajo una actitud optimista «que se puede hacer» .

El punto principal de este artículo no puede ser exagerado, sólo porque tengas momentos bajos no significa que sea el fin del mundo. No es ningún secreto que las actitudes positivas son contagiosas y son muy deseables en el lugar de trabajo.

2. SIGA LA CORRIENTE Seguir la corriente

Seguir la cultura de la empresa importa bastante.

El 46% de los nuevos contratados renuncian o son despedidos en los primeros 18 meses y estos problemas se derivan de conflictos que pueden controlarse mediante controles emocionales: cómo se manejan las «crisis», los estilos de comunicación, la aceptación de la retroalimentación y la cantidad de apertura y transparencia.

Con la actitud y las habilidades interpersonales adecuadas, estos conflictos pueden ser fácilmente experiencias positivas que repercutan con éxito en el trabajo.

3. NO COTILLEES No cotillees

El cotilleo es una forma de guerra que existe por la participación.

Si no avivas las llamas, los chismes no continuarán. Aunque es fácil caer en la trampa, es mejor dejar de lado los chismes.

No sólo hará que puedas centrarte en tus tareas específicas, sino que comunicará a los demás que te tomas en serio el trabajo en lugar de cómo te puedes comportar de forma equivocada.

Aunque la gente te considere un aguafiestas, el nivel de respeto que tengan por tu rendimiento será la vara de medir que se utilizará cuando llegue el momento de las evaluaciones, los aumentos de sueldo, los despidos y demás.

4. NO TE PREGUNTES QUÉ PASARÍA SI, POR EL CONTRARIO, NO TE PREGUNTARAS NADA. No te preguntes qué pasaría si, simplemente pregunta o sigue adelante

Es difícil saber lo que sienten los demás sobre cómo te sientes tú, pero en gran medida es insignificante. Como señala este artículo sobre cómo lidiar con el estrés laboral, el estrés no es una reacción a un acontecimiento, sino una interpretación personal del mismo.

Sí, quieres caer bien. Probablemente también quieras caer bien a los demás.

Todo el mundo se siente así.

Además, considera que tal vez el asunto apremiante no sea realmente tan importante. Cuando estamos acalorados las cosas parecen significativas, pero al final ¿cuántos asuntos son realmente tan importantes?

Es cierto que un tipo que muere por el mal uso de los fuegos artificiales puede ser un asunto bastante importante, pero ¿está relacionado con la próxima reunión a la que tienes que asistir?

Cierto, el compañero de trabajo que te vio borracho en el bar el fin de semana pasado puede o no contárselo al resto de la oficina, pero ¿tiene eso alguna repercusión en lo bien que haces tu trabajo hoy?

A veces sí, estas cosas pueden tener un impacto, directa o indirectamente, por lo que puede estar bien dedicar unos minutos al control de daños de vez en cuando, para poder cruzar los puentes y seguir con el trabajo.

Lo más significativo para la persona excesivamente emocional y autocrítica: le caes bien a tu jefe y a tus compañeros de trabajo. Todos piensan que eres perfecto para el trabajo. Si no fuera así, no te mantendrían a tu lado. Tu trabajo consiste en seguir dándoles razones para que quieran mantenerte a su lado.

No te fijes en lo que podría o no estar pasando por la mente de los demás. Quita de en medio los «y si» y empieza a centrarte en las cosas sobre las que realmente puedes hacer algo.

5. Cuándo contenerse

Aunque en un mundo perfecto nadie te echaría en cara tus defectos, eso no es así porque el mundo no es perfecto y la gente a veces utiliza cosas en tu contra.

Tus compañeros de oficina, al igual que tú, tienen una responsabilidad con ellos mismos y con la empresa. Así que no es probable que se jueguen el cuello por cada uno de tus problemas.

Es importante saber cuándo hablar y cuándo callar.

Las dinámicas particulares de la oficina son una situación que depende de cada caso, pero no requiere mucha reflexión, si es que la hay.

Eso también quiere decir que el hecho de que no se deban poner sobre la mesa las cuestiones personales no significa que no se deban reconocer.

Los colegas quieren saber que trabajan con un ser humano y quieren tener a alguien con quien compartir los éxitos y los fracasos. Necesitan saber que otras personas también tienen dificultades.

En particular, los compañeros de trabajo necesitan conocer las dinámicas que pueden afectar a la carga de trabajo. Si tienes migraña, probablemente sea útil compartirlo. La mayoría de la gente no va a juzgar tus problemas.

Si lo hacen, es realmente su problema. Lo importante es que hay que tener un baremo de expectativas.

Así que, sé libre de soltar cualquier cosa, pero recuerda que hay un momento y un lugar para cada comentario. No todas las cosas tienen una respuesta rápida y dura y, en algún momento, depende de tu juicio sobre lo que es seguro revelar.

6. NO DEJES QUE LOS SENTIMIENTOS AFECTEN A TU VIDA. No dejes que los sentimientos afecten a la motivación y el rendimiento

En cuanto a reconocer cuándo hay que contenerse y cuándo hay que dejarlo salir, intenta mantener tu misión en primer plano. Sólo el 29% de las personas están plenamente comprometidas con su trabajo y la mayor parte del compromiso tiene que ver con la relación del empleado con el jefe.

La transparencia, la honestidad, la franqueza es la forma de salir de la mayoría de los problemas porque muestra un alto nivel de integridad.

Podrías cuestionar si estás en el trabajo correcto, pero lo más probable es que estés en el trabajo correcto si lo has estado haciendo durante mucho tiempo. Independientemente de si estás en el trabajo adecuado, siempre es bueno tratar los temas no resueltos que forman parte de la cultura de la empresa.

Los empresarios conocen muy bien el coste de los empleados descontentos y los cánceres que pueden propagarse. Sin embargo, eso no significa que quieran despedirte si no están de acuerdo contigo. Sólo significa que quieren que todos trabajen en equipo.

En consideración a los compañeros y a ti mismo, equilibra las diferencias de sentimientos y céntrate en el trabajo que tienes entre manos, no hagas que los demás tengan que lidiar con tus cambios de humor.

Un objetivo básico es llegar a aceptar las emociones de manera que afecten al trabajo de forma positiva. Para que la motivación y el rendimiento no se vean afectados por los sentimientos y las emociones.

¿Conoces a esas personas que se enfadan mucho por la última polémica en los medios de comunicación o se enfadan mucho por lo que ha hecho un compañero de trabajo y no pueden dejar de hablar de ello? Esas personas no son los directivos o ejecutivos de la empresa.

Esas son las personas que están al lado de la puerta. Las personas que no pueden mantener sus emociones bajo control, tampoco pueden llevar a cabo discusiones reflexivas e imparciales en las que puedan contribuir personas con todos los puntos de vista.

Una persona con éxito puede dejar de lado sus emociones y sentimientos y seguir con su trabajo.

Un factor conocido como coeficiente intelectual emocional tiene numerosas consecuencias para todos los implicados, como por ejemplo que el 71% de los directores de contratación afirman que favorecen a las personas con un alto coeficiente emocional sobre el intelectual.

El verdadero valor del CI emocional son los rasgos que alcanzan las personas de éxito: escuchar, aceptar las críticas, admitir y aprender de los errores, tener frialdad bajo presión, ser consciente de la comunicación no verbal, y otros, son profundamente importantes.

Estos son los tipos de emociones que hay que tener en el trabajo.

Conclusión

Es importante recordar que los empresarios buscan personas con talentos naturales, cosas que no se pueden enseñar, cuando intentan formar un equipo fuerte.

El CI emocional es un gran porcentaje de ese talento natural no enseñado. Y aunque el CI emocional no se puede enseñar, sí se puede aprovechar dentro del individuo mediante la conciencia y la práctica.

Saber que las emociones pueden influir negativamente en la contratación, el despido y todo lo demás es el primer paso. A continuación, alcanzar la estabilidad emocional, el optimismo y reaccionar positivamente ante las situaciones es algo que debería aprovecharse al máximo.

Las emociones son sanas y hay que acceder a ellas cuando contribuyen positivamente. Las emociones que deprimen a las personas son las que deben evitarse.

El truco está en conocer la diferencia y aprender a utilizar las emociones que impulsan y motivan y no las que no tienen relación con el trabajo que se realiza.

¿Cómo gestionas tú las emociones? Deja un comentario a continuación.