La vida es dura, y tiene formas sutiles y discretas de hacerte saber que lo estás haciendo todo mal.

¿Recuerdas esa época de tu adolescencia en la que pensabas que una vez que te graduaras en la universidad, la vida sería un paseo y pensabas que acabarías trabajando en el mundo de Fortune 500? Si es así, probablemente estés pensando en lo estúpido que fuiste al pensar que el mundo se basa en el típico cuento de Disney.

No lo es, pero oye, probablemente ya lo sabes. En cualquier caso, si estás leyendo esto, probablemente el viaje de tu vida esté envuelto en una espesa niebla y no sepas hacia dónde te diriges.

Así que vayamos al grano y conozcamos las señales que indican que estás en una crisis vital importante:

1) Sueñas demasiado despierto

Soñar despierto es un respiro temporal de la realidad, ya sea durante la ducha, unos minutos antes de acostarte o mientras vas en el tren. Aunque no es un mal hábito, hacerlo demasiado duele, y significa que eres muy infeliz. De hecho, existe un término (aunque no está reconocido en el campo de la medicina) para ello, llamado soñar despierto de forma inadaptada.

Lo que sueñas despierto también cuenta. Digamos que eres un asociado de publicidad de 24 años que sueña con ganar la lotería, hacerse rico y retirarse en un suburbio tranquilo a los 30 años, mientras paga los préstamos estudiantiles, vive con un salario mediocre y una vida social menos que estelar.

En este caso, es una señal de que tu vida carece de progreso y de que no tienes objetivos a largo plazo (de los que hablaremos más adelante).

Ya sea que apuestes por tropezar con una lámpara mágica con un genio o que te despiertes por la mañana y descubras que tienes algún tipo de superpoder, soñar demasiado ocupa demasiado espacio en tu mente. En su lugar, concéntrate más en elaborar tus objetivos a largo plazo y en las formas de hacerlos realidad.

2) Estás escapando de la realidad

Te has dado cuenta de que estás atrapado en el pozo, y sientes que todo apesta. Ejemplos sutiles y seguros de medios de escape son jugar a videojuegos, ver programas de televisión y anime remotamente cercanos a lo que quieres que sea tu vida. Incluso leer novelas puede considerarse una vía de escape.

Las formas peligrosas implican hábitos destructivos, como beber demasiado alcohol o, peor aún, drogas.

Además de lo que estás haciendo, también estás DESEANDO que ocurra algo que borre mágicamente todos tus problemas. Algunos son divertidos, llenos de fantasía e inofensivos, mientras que otros pueden ser absolutamente horripilantes.

Estos incluyen:

  • Desear un apocalipsis zombi. Admítelo, has deseado que algo así ocurra en algún momento.
  • Verte envuelto en un accidente de coche que te permita obtener una indemnización millonaria (sin perder una o dos extremidades).
  • Deseos de que te despiertes en la cama de un hospital después del coma sin recordar quién eres. Peor aún, buscas PRETENDER que tienes amnesia.
  • Una nave espacial alienígena aparentemente te secuestra. Mientras estás «encarcelado» te dicen de repente que eres un heredero perdido de un avanzado imperio intergaláctico, y que tu regreso es muy esperado por trillones de seres extraterrestres.

Aunque tienes que dar crédito a tu imaginación, lo único que puede hacer es desviar temporalmente tu atención a otro lugar y hacerte perder el tiempo. Lo mejor que puedes hacer es enfrentarte a la realidad de frente, con determinación, perseverancia y sin tener en cuenta el estiércol que te lanzan.

3) Inviertes mucho en tus aficiones

Las aficiones son divertidas y satisfactorias, pero también pueden ser destructivas si no tienes cuidado. Mucha gente gasta mucho tiempo y dinero en videojuegos, bicicletas, mejoras para el coche, cámaras y equipos de senderismo al aire libre, todo ello sin pensar en cómo puede afectar gravemente a su estilo de vida.

Por ejemplo, digamos que eres un adicto a los videojuegos y que pasas cientos de dólares al mes y al menos ocho horas al día (16 en los días libres) sentado frente a tu consola y dándole a los botones de tu mando. No sólo estás sacrificando tu salud general al permanecer sedentario, sino también tu vida social al rehuir el mundo fuera del plano digital.

De un modo u otro, las aficiones son una forma de escapar de la realidad.

Puede tratarse de un caparazón o de un lugar de refugio, pero si no se regula, será más bien una celda, que te atrapará en las deudas y el aislamiento. Siempre es mejor mantener el tiempo y el dinero que les dedicas con moderación, a no ser que lo hayas convertido con éxito en tu profesión (como en el caso de los blogueros y los fotógrafos).

4) No has ahorrado lo suficiente

Tienes una mirada incrédula mientras clasificas tus nóminas e información financiera. Te sorprende saber que has ganado una cantidad de dinero colectivamente gigantesca en los años anteriores, pero tu cuenta de ahorros tiene el 50% de tu salario mensual. Es chocante, y te preguntas dónde ha ido a parar todo tu dinero.

Ten en cuenta que sacarle jugo a tu cuenta de ahorros es imprescindible, ya que necesitarás un fondo de emergencia y de imprevistos si surge algo desafortunado, como que te despidan y otros gastos inesperados.

Como regla general, es imprescindible tener en un banco al menos seis meses de tus gastos mensuales.

Después de hacerlo, déjalo intacto y sólo recurre a él en caso de emergencia. La clave está en hacerlo poco a poco: reserva siempre al menos el 10% de tu sueldo.

En cualquier caso, deberías empezar a leer sobre reglas y directrices financieras escritas por magnates de los negocios y hombres de negocios que se han hecho ricos (no por pseudo expertos).

5) Tus prioridades están en completo desorden

Peor aún, no tienes ni idea de cuáles son tus prioridades. Una vez que te has graduado en la universidad, parece que estás en las nubes, y después de unos meses en tu primer trabajo, no tienes ni idea de cómo superar el bache y pasar al siguiente nivel.

En este punto, la vida se sentirá y parecerá sin rumbo, teniendo en cuenta que no tendrás ni idea de cómo subir de nivel. Es probable que pases las noches viendo juegos deportivos a altas horas de la noche mientras te bebes un vaso de cerveza. Añadamos que no tienes problemas con tu trabajo, aunque parece que estás atascado en un punto y estancado.

Aunque tu prioridad número uno en este momento es alcanzar la estabilidad financiera (y pagar los préstamos estudiantiles), deberías buscar vías que te permitan mejorar de alguna manera tu posición: busca un ascenso o un trabajo más desafiante.

Si estás en la universidad y tienes problemas con tus notas, busca ayuda en varios grupos de estudio y centros de repaso. Recuerda que tus estudios son tu mejor inversión.

En general, esto se aplica tanto si estás en la universidad como si estás disfrutando de la juventud a los 20 años. Si crees que tu vida está en plena crisis, simplemente da un paso atrás y relájate un momento. Piensa en las mejores soluciones y ten a alguien con quien hablar.

¿Estás en una crisis vital importante ahora mismo? Deja un comentario a continuación.