Nuestros rostros son extraordinariamente expresivos. El filósofo Cicerón dijo que «la cara es una imagen de la mente» y sus palabras son tan ciertas hoy como hace dos mil años. Hay cosas que, por mucho que lo intentemos, no podemos ocultar.

El lenguaje corporal es ampliamente reconocido como un medio para captar lo que otra persona está pensando. Tomemos un ejemplo: la atracción física: Si alguien se siente atraído por otro, suele ser bastante obvio.

¿Recuerdas la mirada que te dirigió la persona de tus deseos en la discoteca local la semana pasada? Probablemente significa que no tienes ninguna posibilidad.

Lo mismo ocurre si alguien está completamente aburrido de la persona con la que está hablando, o incluso del artículo que está leyendo. Tomemos tu cara ahora mismo: es una máscara de intriga y emoción, ¿verdad? Eso es porque estás muy absorto en este contenido.

5 trucos de cara que te convertirán en un lector de mentes

Todos somos sensibles a estas grandes señales – a menudo pueden ser difíciles de pasar por alto.

Al fin y al cabo, si alguien está excesivamente cabreado suele ser relativamente fácil saberlo. Si tienes algún tipo de inteligencia emocional, lo es. Pero las emociones más sutiles pueden ser difíciles de leer, especialmente cuando se trata de la atracción.

Entender las señales individuales que forman un mensaje general de atracción o aburrimiento -o cualquier otra reacción social- es una habilidad mucho más refinada.

Pero es una habilidad esencial que puede alertarte de lo que está pasando en la mente de alguien, a veces incluso antes de que se dé cuenta. Captar los sutiles cambios de las expresiones faciales puede convertirte en un moderno lector de mentes.

Así que aquí tienes cinco trucos para ir un paso por delante…

Podemos aprender mucho de un simple movimiento del ojo.

Una mirada hacia abajo desde los ojos de alguien en lo que se conoce como «la zona en forma de V» (que se extiende desde los ojos hasta la mitad del vientre) es un conocido marcador de atracción. A menudo no es más que una mirada inconsciente y fugaz, pero es una señal segura de que se ha encendido una chispa sexual.

2. El parpadeo evidente

Las personas que se sienten incómodas parpadean más que las que están relajadas.

El estrés que puede inducir el contar una mentira se revela a menudo por un aumento del ritmo de parpadeo. Una vez que se sabe lo que hay que buscar, es obvio. El estrés no tiene por qué ser una cuestión de falsedad, pero sin duda es una pista a la que hay que prestar atención.

3.

En cuanto a las mentiras, muchos psicólogos afirman que existe una tendencia a «tragarse la mentira». El deseo subconsciente de ser sincero puede conducir no sólo a la tensión mencionada anteriormente, sino también a la necesidad de ocultar la mentira.

Cubrirse la boca con la mano es una señal, otra más sutil es tragar. Una mirada hacia la salida más cercana puede ser otra. Los mentirosos no pueden evitar buscar formas de ocultar sus pecados.

4. Considere la posibilidad de aprender a leer la cara

Lejos de los movimientos individuales, el aprendizaje de técnicas reales de lectura de la cara es una forma cada vez más popular de evaluar las características de alguien. Representa una forma de leer los rasgos faciales de alguien de un vistazo, basándose en su estructura y disposición general.

Puede llevar tiempo aprenderlo, pero los que utilizan esta técnica lo avalan. El término técnico para la lectura del rostro es fisonomía.

5. Un ensanchamiento de los ojos

Algunas señales no podemos controlarlas por mucho que lo intentemos. Si vemos algo atractivo, nuestras pupilas se dilatan automáticamente. Es como si quisiéramos ver con avidez más de lo que nos atrae.

Cualquiera que quiera realmente saber cómo hackear el flujo de señales profundas, inconscientes y ocultas que emiten nuestros rostros necesita estudiar mucho. También necesita prestar atención a esas pupilas.

Para bien o para mal, es a través de las ventanas de los ojos que podemos empezar a entender de verdad a quienes nos rodean.